Tengo unos prismáticos. ¿Qué puedo ver hoy?

Bienvenido al mes de Agosto, mes de vacaciones, calor y noches cortas. Los amantes de la astrofotografía prefieren los cielos invernales porque la atmósfera es más estable y las noches más largas. Pero hay que reconocer que la temperatura que tenemos ahora es ideal para observar el cielo. El otro día estuve haciendo observación y da gusto estar en el campo bajo las estrellas. Me senté en una tumbona y me puse a recorrer el cielo con mis prismáticos. Una maravilla.

Si aprovechas estas noches, busca una zona despejada y oscura para ver las estrellas. Observarás que la Osa Mayor aparece vertical a la izquierda de la Osa Menor. Al tratarse de una constelación circumpolar (es decir, que se encuentra muy cerca de la estrella Polar y por lo tanto es visible durante todo el año) verás que a lo largo de la noche gira hasta colocarse paralela al suelo debajo de la Osa Menor.

Osa Mayor y Osa Menor


Entre las dos osas se encuentra la imponente constelación del Dragón. Su cola parece rodear a la menor de las osas tratando de separarla de su madre. A la derecha de la Osa Menor se encuentra la constelación de Cefeo, que está definida por cinco estrellas. ¿Recuerdas ese juego que hacíamos cuando éramos niños de dibujar un sobre sin levantar el lápiz del papel? La constelación de Cefeo se parece a ese sobre. Las cinco estrellas están en cada uno de los vértices del sobre. Ahora este sobre está boca bajo, es decir, que el pico de la constelación apunta al horizonte.

¿Has visto alguna vez una gran W en el cielo? Está a la derecha de Cefeo y es la constelación de Casiopea. Nuestros antepasados veían en ella una mujer sentada. Esta constelación también es circumpolar, por lo que gira alrededor de la estrella Polar y es visible todo el año.

Más abajo de Casiopea se encuentra la constelación de Perseo, justo encima de Auriga. Y llegando al Este están las constelaciones de Andrómeda, Triángulo, Piscis y Pegaso. Esta última es tan grande que arranca en el Este y prácticamente se extiende hasta el Sur. Debajo de Pegaso están Acuario y Capricornio, y por encima de ellas se encuentra el Cisne, que vuela en dirección al centro de la Vía Láctea, justo por debajo del la nube de polvo y estrellas que es el brazo de nuestra galaxia. Si dibujas una línea imaginaria que parta de Deneb (la estrella que se encuentra en la cola del cisne y que es la más brillante de toda la constelación) y la haces pasar por Albireo (la estrella que determina la posición de la cabeza del cisne), observarás que llega hasta la Tetera, es decir, la constelación Sagitario. Esa línea te indica dónde se encuentra el centro de la galaxia en la que vivimos.


A la derecha de Sagitario hay una constelación espectacular: Escorpio. Es fácil de identificar porque su estrella más brillante es una gigante roja. Esta estrella la verás como un punto de luz anaranjado que destaca sobre el resto de estrellas de la constelación. Es el corazón del escorpión, justo donde apunta el arquero de Sagitario. Si te encuentras en una zona elevada sin obstáculos en su dirección sur, podrás ver la constelación entera, desde la punta de las pinzas hasta el extremo de la cola del escorpión.

Es interesante observar el triángulo del verano. Como sabes, por estas fechas el triángulo señala al sur. En los vértices del triángulo están tres de las estrellas más brillantes de la noche: Deneb, Altair y Vega. Como ya sabes estas tres estrellas son las más brillantes de sus respectivas constelaciones: el Cisne, el Águila y la Lira.

Triángulo del verano


Junto a la Lira hay dos constelaciones muy interesantes: Hércules y la Corona Boreal. La primera representa un gran guerrero cuyo cuerpo está definido por un trapecio formado por cuatro estrellas. La Corona Boreal la forman siete estrellas distribuidas en forma de semicírculo. Si imaginas una diadema de las que llevan las princesas de Disney no te costará nada ponerle forma a esta constelación.

Hay una estrella muy brillante en el cielo que tiene un color anaranjado. Se trata de Arturo, que es la estrella más brillante de la constelación Boyero. Esta constelación (que tiene forma de corbata) aparece invertida en el verano. Si imaginas la corbata, Arturo sería su nudo. He leído que Arturo no es una estrella formada en la Vía Láctea, sino que se formó en otra galaxia que chocó con la nuestra. La diferencia de tamaño de ambas galaxias era notable y la Vía Láctea fagocitó a la intrusa. Arturo sería una de las estrellas que sobrevivieron al choque galáctico.

También sabes que en el cielo hay en la serie de puntos de luz que no son estrellas, sino planetas. ¿Sabes cómo diferenciar una estrella de un planeta? Es sencillo. Las estrellas parpadean en el cielo, mientras que los planetas aparecen como puntos fijos de luz. Así, a simple vista sabrás distinguir Arturo de Marte o Saturno. Fíjate que, aunque los tres puntos de luz tienen la misma tonalidad anaranjada, sólo hay uno que parpadea: Arturo. Los otros dos puntos luminosos son planetas. Marte tiene un color anaranjado más intenso de Saturno y, generalmente, este último aparece algo más brillante que Marte.

La corona boreal y Boyero

La corona boreal parece una diadema de una princesa de Disney.
Boyero parece una corbata invertida, donde Arturo, su estrella más brillante, representa el nudo.

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