Tengo unos prismáticos. ¿Qué puedo ver hoy?

Perdido en el monte asturiano, espero a que se haga de noche y miro al cielo. Cuando las lluvias lo permiten, la espectacularidad del cielo me recuerda que no hace falta un telescopio para disfrutar del firmamento. Unos prismáticos y una buena hamaca te bastarán para bucear entre las estrellas. Vamos a repasar algunas de las maravillas que ofrece el cielo de Septiembre.

Empezaremos por la Luna. Estrenamos el mes con una luna radiante en fase decreciente. Acabamos de dejar atrás la superluna de Agosto (que no es otra cosa que la luna llena cuando ésta se encuentra en su posición más cercana a la Tierra, a unos 365.000 kilómetros). La primera semana su terminador ofrece un espectáculo sin igual. A lo largo de la fase decreciente, la Luna se va acercando al Sol para acompañarle en su recorrido por el firmamento. Y como el día 13 no la vemos en el cielo (fase nueva), decimos que está en fase Nueva. ¿Sabes por qué no la verás? Porque estará casi alineada con el Sol y cruzará sobre nuestras cabezas durante el día y pasará desapercibida. El día 13, situándose a algo más de 405.000 kilómetros. La fase llena nos la mostrará el día 28.

La Luna Nueva


Vamos ahora con los planetas. En Septiembre, cuando se pone el Sol, es fácil identificar a Saturno. Es la única "estrella" del firmamento que no titila. Es decir, que no brilla. Y escribo "estrella" entre comillas porque, como bien sabéis, Saturno no es una estrella. Es un planeta. De hecho, es el único planeta que se podrá ver durante las primeras horas de la noche de Septiembre. Estará en Libra, huyendo de las pinzas de Escorpio que parece querer atraparlo.

El resto de los planetas saldrán poco antes del amanecer. El más llamativo es Venus, que ahora sí hace honor a su apodo: El Lucero del Alba. Es la luz tan brillante que nos acompañará todas las madrugadas, cuando nos dirijamos al trabajo. Búscalo en el Este. No te costará trabajo encontrarlo porque tiene una magnitud impresionante: -4,6.

Lucero del Alba

Marte aparecerá algo antes, con su característico color anaranjado, y Júpiter jugará con nosotros al escondite, permaneciendo oculto durante la primera semana de Septiembre y apareciendo paulatinamente en las madrugadas otoñales.

El planeta más escurridizo es Mercurio que, por su proximidad al Sol, suele ocultarse en el brillo del amanecer o atardecer. El mejor día para verlo será el 4, justo después de que se ponga el Sol. Pero, aunque se encuentra en su máxima elongación, es decir, en la posición más alejada del Sol visto desde la Tierra, está muy bajo en el horizonte, por lo que el brillo del atardecer dificultará su observación.

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