Las Majadas - Sábado 15 de mayo de 2010

Las Majadas es uno de los rincones más bellos de la geografía conquense. Este pequeño pueblo de 337 habitantes se encuentra ubicado en plena serranía de Cuenca. A unos kilómetros del pueblo se encuentra un paraje natural llamado Los Callejones, una formación geológica moldeada por la erosión diferencial de la roca caliza, en las que el aire y el agua han ido moderando caprichosas figuras que asemejan puentes, arcos, pasillos, pobladores de piedra, puertas, plazas, monolitos... En una palabra, es una especie de pequeña ciudad encantada situada en uno de los puntos más elevados de toda la serranía. A 10 km. se encuentra el parque cinegético natural El Hosquillo, situado en un valle impresionante con osos, corzos, ciervos, gamos y muflones.

Paisaje camino de Las Majadas
El paisaje era espectacular. Esta foto la tomamos en el trayecto de Cuenca a Las Majadas.


Pues nada más y nada menos que ésta fue la zona seleccionada por Patricio (Arbacia en el foro) para organizar el mega-evento astronómico que reunió a más de 80 amantes de la astronomía.

Según Google, la zona de observación se encontraba a unas tres horas de casa. Así que, Víctor y yo quedamos con tiempo para preparar el equipaje antes de salir. Lo primero fue probar varias distribuciones para optimizar el reparto de cajas en el maletero del coche de Víctor. Era la primera vez que metíamos todas las cajas de La Bestia en el coche. Es cierto que ya la habíamos sacado de paseo en alguna otra ocasión, pero habíamos utilizado los embalajes originales. Ya sabéis lo que son estas cosas: cargamos el coche, miramos como quedaba, uno de los dos comentaba "Mejor si esta caja la ponemos así", vaciamos el coche, volvemos a cargar, lo observamos de nuevo, uno de los dos piensa que mejor si la cambiamos de posición, vaciamos de nuevo el coche, volveremos a cargar, miramos el maletero... Así estuvimos una hora. Cuando nos pusimos en marcha estamos agotados de levantar y bajar cajas del coche. Pero por fin nos habíamos decidido por una de las distribuciones posibles: ¡la primera que habíamos probado!

GPSNos pusimos en camino, programamos el GPS, y nos dejamos llevar por él. Es lo bueno que tienen estos aparatos: te permiten concentrarte en el tráfico y olvidarte de las señalizaciones. Cuando arrancamos, el GPS nos indicó que tomásemos la A-6. Más adelante nos indicó que debemos salir por la M-40. Al rato, nos dijo que debíamos tomar la M-30 dirección al Vicente Calderón. Luego, nos dio una vuelta por los túneles de la M-30 hasta que llegamos a la Puerta del Sol. Aquí cogimos el metro e hicimos trasbordo en Embajadores. Cuando nos vimos remando en un bote en El Retiro empezamos a pensar que lo mismo el GPS se estaba liando. Así que pasamos de él y nos guiamos por los indicadores. A los diez minutos ya estábamos en la carretera de Valencia.

Afortunadamente, Google no siempre está en posesión de la verdad. En la estimación que había hecho del recorrido no tuvo en cuenta la nueva autopista que une Tarancón con Cuenca. Gracias a ella recortamos casi una hora el trayecto. Ni que decir tiene, que esta autopista no estaba en el GPS y que su voz en off estuvo insistiendo en que diésemos la vuelta todo el trayecto.

Paisaje de la zona de Las Majadas
La zona está llena de cañones como el de la imagen.


Finalmente llegamos a Las Majadas. ¡Vaya sitio! El acceso al pueblo es espectacular. La carretera transcurre entre las montañas de la Serranía de Cuenca y el paisaje era de cuento. Además, la luz era un tanto peculiar ya que el cielo estaba dudando si descargar una tormenta o despejar. Así que los colores estaban amplificados. El verde de los prados y de los árboles era más intenso de lo normal, el agua de los ríos parecía más azul aún, las flores y plantas brillaban con luz propia. Una maravilla.

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