Observación en Los Ángeles de San Rafael (29-05-10)

Esta vez, todos los convocados estuvimos en el mismo Universo. Y era el que se veía desde nuestro punto de observación en Los Ángeles de San Rafael. Nada más llegar y con el Sol aún muy alto, Pelu y Juanjo (de la Asociación Hespérides) haciendo de anfitriones, nos explicaron con detalle aquello que la vista podía alcanzar en los alrededores: con las espaldas bien guardadas por la vertiente segoviana de la sierra de Guadarrama, a la izquierda veíamos el cerro del Caloco, dando nombre a la sierra que lo contiene y a la ermita a su pie situada.  Más allá se podía intuir Vegas de Matute y un poco más lejos Valdeprados. El resto, hasta donde alcanzaba la vista: la llanura castellana.

LASR


Así empezamos a montar los telescopios cuando caía la noche: Carlos con La Bestia, el refractor de Juanjo, el reflector de Pelu y su hija, y el de Hormiguitas. Anocheció con los telescopios preparados para comenzar a alinear.

Telescopios ante la puesta de Sol


La Bestia tuvo un mal día o, mejor dicho, mala noche: problemas mecánicos en la montura CGEM hicieron que durante toda la noche su uso tuviera que ser totalmente manual, sin seguimiento. Carlos lo intentó de todas las maneras posibles, pero no hubo forma de despertar a La Bestia. Sin embargo, incluso dormida, hizo las delicias de los asistentes: ¡¡cómo se ven los cúmulos y las nebulosas con ella!! Juan se trajo una lista de objetos con sus magnitudes para descubrir los límites de La Bestia, pero en esas condiciones, tuvo que conformarse con lo que el reflector de Hormiguitas podía ofrecerle y una Bestia sin seguimiento.

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