Taller de astronomía para los alumnos de EMIT

Escudo de TorrelodonesEl 15 de julio las concejalías de Juventud y Cultura del Ayuntamiento de Torrelodones regalaron un taller de astronomía a los alumnos de los campamentos de la Escuela Municipal de Idiomas de Torrelodones, EMIT. Contactaron con la Agrupación Astronómica de la Sierra de Madrid (AstroSiMa), que tiene su domicilio social en Torrelodones, para que nos encargásemos de su impartición.

El lugar elegido para la observación fue el antiguo mirador de la urbanización Los Robles, uno de los puntos más altos de Torrelodones. Este antiguo mirador ofrece unas vistas inigualables de Madrid. Junto al parking, hay dos antiguas pistas de tenis abandonadas. Es decir, una superficie ideal para hacer el evento. Además, una de las pistas está medio metro por encima de la otra, por lo que resultaba ideal como escenario para la charla.

Allí instalamos los equipos. Estábamos protegidos de la luz de Madrid por una serie de árboles y disponíamos de una visión excelente del este, norte y oeste, por donde se pondría la Luna.

La hora prevista para iniciar el evento eran las 22:00 horas, así que nos fuimos a la zona de observación una hora antes para preparar los equipos y organizar el material.

El taller había levantado mucha expectación entre los asistentes (más de 60 personas). De hecho, los primeros llegaron casi 20 minutos antes de la hora prevista. Así que, mientras dejamos un tiempo de cortesía para que llegase el resto de padres y alumnos, preparamos uno de los telescopios para observar la Luna.

Nuestro satélite es uno de los cuerpos celestes que más impresiona la primera vez que se observa con un telescopio. Esa noche estaba en fase creciente y el contraste de luces y sombras del terminador (la línea que separa la zona iluminada por los rayos del Sol de la umbría) acrecentaba la sensación de tridimensionalidad. Era una situación idónea para observarla. Recorrimos distintas partes de su superficie y comparamos la tranquilidad de los mares del hemisferio norte con la geografía tan accidentada del hemisferio sur.

Luna

Explicamos que la Luna tiene una cara visible y otra oculta, porque siempre ofrece la misma faz a la Tierra. Precisamente por eso, la gravedad terrestre ha arrastrado hasta la cara visible algunos de los elementos más pesados del satélite. Otra curiosidad de la Luna que aprendieron los asistentes ese día era que nuestro satélite se aleja de nosotros 4 centímetros cada año.

Tomando nuestro satélite como punto de partida, Eduardo inició la charla. Empezó explicando cómo se formó el Sol y los planetas que forman el Sistema Solar, revisó las diferentes teorías que explican la formación de la Luna, hizo un viaje por el Sistema Solar y explicó algunos detalles desconocidos para los asistentes, como que Saturno no es el único planeta que tiene anillos o que hay un cinturón de asteroides entre Marte y Júpiter.

Eduardo dando una charla


De vez en cuando sorprendió a los asistentes con alguna pregunta que les animó a participar en el taller. Aquellos que contestaban correctamente recibían de regalo un detalle de AstroSiMa con una fotografía de la galaxia de Andrómeda. El ambiente era inmejorable y el nivel de participación de los asistentes muy alto. Vimos varios niños con la boca abierta de principio a fin y a muchos padres siguiendo con atención las explicaciones.

Del sistema Solar saltamos a la galaxia y, siguiendo el método de Juan Fernández Macarrón, la comparamos con un campo de fútbol. El hecho de haber ganado el mundial de fútbol hacía tan sólo cuatro días facilitó mucho las cosas. Todo el mundo sabía qué posición ocupa un defensa central en el campo de fútbol. Ahí situamos a nuestro Sol y sus planetas. A partir de ahí, imaginamos el resto de la galaxia. Les llamó la atención la cantidad de kilos de azúcar que haría falta lanzar al aire para representar nuestra galaxia. Y los niños mostraron su preocupación cuando se enteraron que en el centro de la Vía Láctea hay un agujero negro. Les explicamos que el término “agujero negro” hace referencia a un cuerpo celeste similar a un planeta, cuya densidad es muy, muy elevada. Algunos de ellos habían visto en la TV que se representaba a estos cuerpos como un agujero muy profundo en el suelo.

Terminamos la charla haciendo un recorrido por las estrellas. Enseñamos a los asistentes algunas de las constelaciones más importantes del verano. Aprendieron a distinguir el triángulo del verano y a identificar el Cisne, el Águila, la Lira, las Osas Mayor y Menor, Casiopea, la Tetera, el Escorpión, la Corona Boreal, etcétera. También les enseñamos a entre planetas y estrellas. Aprovechamos que Arturo y Marte se encontraban muy próximos en el cielo y que tienen una tonalidad similar para demostrarles que el primero es una estrella (porque parpadea) y el segundo es un planeta (porque su luz aparece fija). También les enseñamos a localizar a Saturno y les animamos a recordar su posición porque más tarde lo observarían a través del telescopio.

Osa mayor
La Osa mayor.

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