Observación en La Manga del Mar Menor (24-07-10)

El día 24 julio aprovechamos un viaje que teníamos pendiente La Manga del Mar Menor, Murcia, para llevarnos a La Bestia y "catar" el cielo de la costa. Salimos el sábado después de comer y llegamos al destino a eso de las nueve. Teníamos tantas ganas de probar el telescopio que nos fuimos directamente buscar una zona de observación. Ni siquiera pasamos por casa.

La zona en cuestión la encontramos casi al final de La Manga. Detrás de un pequeño club de golf que hay a algo más de 1 km del puerto Tomás Maestre encontramos un parking a pie de playa. Estaba tan al pie de playa que prácticamente podíamos mojarnos los pies. La zona no era la ideal para hacer observación porque estaba dentro del casco urbano. Pero la ventaja que tiene La Manga es que se encuentra entre dos mares por lo que la contaminación lumínica no es comparable a la que encontamos en una ciudad.

Puesta de Sol en La Manga


Empezamos a descargar las cajas del coche, las mochilas, los trípodes, las cámaras de fotos, los ordenadores, la mesa, las sillas... Debíamos ser algo digno de ver porque despertamos la curiosidad de varias personas que se pasearon por allí a ver qué hacíamos.

Terminamos de montar el telescopio cuando se ocultó el Sol. Aprovechamos las últiumas luces crepusculares para poner la montura en estación y alinear el telescopio. A priori parecía que la tarea iba a ser complicada. La Luna estaba muy cerca de su fase llena y era una noche muy brumosa. De hecho, el halo que rodeaba la Luna era tan grande y denso que no llegábamos a ver ninguna de las constelaciones que había a sus espaldas (la Tetera o Escorpio). Pero al asomarnos por el ocular de La Bestia vimos todas las estrellas que nos indicaba el ordenador. Así pudimos completar el proceso de alineado y calibrado.

Contamos con un público de lujo: Carlos, María José, Rafa e Inés. Se acercaron para aprender algo del cielo. Iniciamos la sesión con un paseo por las estrellas. Recorrimos las constelaciones circumpolares, el Triángulo del Verano, las pinzas del Cangrejo y, gracias al vuelo del Cisne, les enseñamos en qué dirección se encuentra el centro de nuestra galaxia.

SaturnoCuando nos centramos en los planetas, vimos que todos recorrían el cielo en fila india, siguiendo un mismo “camino” en el firmamento. Venus era el planeta que más brillaba de todos, seguido de Saturno. Más tarde saldrían Neptuno, Urano y Júpiter por el firmamento. El mal seeing que tuvimos esa noche nos desanimó a apuntar a Venus con La Bestia. No creo que viésemos gran cosa. Como mucho, la fase en la que se encontraba. Así pues, saltamos al siguiente planeta: Saturno. Se encontraba en una zona donde no le afectaba demasiado el halo de la Luna, así que disfrutamos de una vista magnífica del planeta. Distinguimos la sombra que proyectan los anillos sobre su superficie, la diferente tonalidad de los dos hemisferios y contemplamos sus lunas que están dispuestas en un mismo plano.

Teníamos muchas ganas de ver Júpiter, pero aún quedaban varias horas para que saliese por el horizonte. Así que, pasamos a ver otros objetos interesantes, como Albireo, una estrella doble muy curiosa porque esta formada por dos estrellas de distintos tamaños y color; M57, la nebulosa del anillo, situada en la constelación de la Lira. Ésta última no no se veía con la misma intensidad que en Los Angeles de San Rafael, pero aún así pudimos distinguir su forma.

M13 También observamos M13. Es un cúmulo globular que despierta la curiosidad de todos los que la miran por primera vez, sobre todo cuando conocen la historia del mensaje que enviamos a principio de los años 70.
NGC 6543 Probamos a apuntar a NGC 6543. Esta nebulosa es uno de los objetos más impresionantes de su clase, pero las condiciones del cielo no eran las propicias. Vimos una pequeña burbuja de color azulado donde parecían dibujarse las líneas tan características de esta nebulosa.

 

Y, como no, hicimos un tour por la superficie de la Luna. Recorrimos su terminador de arriba abajo y observamos algunos de los accidentes más importantes de su superficie, como sus mares o el imponente cráter Tycho. No deja de llamarme la atención la longitud de los brazos que salen del cráter. Son los sedimentos que se depositaron en la superficie después del impacto. En algunos casos se extienden una distancia similar a la que nos separa de Alemania.

A la Luna le dedicamos bastante tiempo. De hecho, según se colocaba en el cenit iba reduciendo la cantidad de halo que había a su alrededor. Aprovechamos para hacer un alto y cenar. Esta vez fueron María José e Inés quienes llevaron comida al evento. Lo que más me gusta de esta ciencia es la facilidad con que se combina la astronomía con la gastronomía. Tortillas de patatas, gazpacho, alcachofas, pollo... más que un pequeño aperitivo fue una cena en toda regla. Y, como no, todo acompañado de una cervecita que sienta especialmente bien cuando te encuentras en la orilla del mar.

Observación en La Manga del Mar Menor
Esta foto la tomó Víctor a las 03.00 am.


Al rato miramos al cielo y nos encontramos una luz imponente surgiendo por el oeste. Se trataba de Júpiter que, finalmente, se había decidido a visitarnos. Nos levantamos todos corriendo y apuntamos el telescopio hacia él. Yo era el único que había tenido la oportunidad de observar este planeta en alguna otra quedada. Por eso, el sentimiento generalizado esa noche fue de admiración cuando se asomaron al ocular y observaron un gran disco blanquecino cruzado por una línea de color ocre. Además, las lunas estaban muy cerca del planeta y se veían a la perfección. Una de ellas nos daría una grata sorpresa horas más tarde.

Intentamos ver alguna otra cosa, como las galaxias M81 y M82 pero la humedad del aire y el brillo de la Luna hizo que fuese imposible. Así que nos pusimos a probar alguna cosilla que tenía pendiente desde hacía algún tiempo. Conecté el telescopio a un ordenador para ver si lo podía controlar desde el ordenador. Ya lo había intentado en alguna ocasión, pero sin éxito. Alf me había recordado que debía instalar el driver ASCOM en el ordenador para que se entendiese con la montura. Y, además, debía conectarlo al puerto que tiene el mando NexStar en vez de hacerlo directamente la montura.

Pruebas desde La Manga del Mar Menor
Dedicamos parte de la noche a hacer pruebas con el ordenador. Lo utilizamos para controlar el telescopio y para capturar vídeo.


Dicho y hecho. Tan pronto lo conecté, configure el programa para que utilizase el adaptador de RS232 a USB como vía de comunicación con el telescopio. Cuando le pedí que conectarse con él, la pantalla cambió para mostrarme la zona del cielo hacia dónde apuntaba el telescopio. Hice un par de pruebas de movimiento seleccionando otros objetos del mapa celeste y pidiéndole al programa que dirigirse el telescopio hacia allí. Al hacer clic, La Bestia giró y obedeció al software.

Pero hay otras pruebas que quería hacer esa misma noche. Tenía ganas de conectar al telescopio una cámara Web Logitech que tengo en casa y que ya no uso. Había hecho pruebas en alguna ocasión con el Meade ETX70, pero con resultados nada satisfactorios. Así que debo reconocer que era algo escéptico y que no tenía muchas esperanzas de que saliese nada decente.

Apunté a la Luna y estuve tirando vídeo de la zona del terminador y de sus bordes. Siguiendo las indicaciones de Hormiguitas dejé el procesado para el día siguiente y me centré en sacar vídeos. Tiré por lo menos ocho o nueve. Luego, llevé el telescopio hasta Júpiter y ¡no os podéis imaginar cómo se movía! Parecía una pelota de goma sometida a todo tipo de fuerzas. Aún así, hice varios vídeos de 200 segundos. Uno de ellos me llamó la atención. En la superficie, parecía intuirse un punto oscuro. Al principio pensé que se trataba de una mancha que podía tener la cámara. Pero, como aparecía sólo en unos fotogramas debía ser algo ajeno a la cámara. Tenía que estar en el planeta que, debido a las turbulencias, no se veía nítidamente en todos los fotogramas. Como digo, la mancha era pequeña y circular, y me recordaba mucho a la sombra que proyectan la Luna sobre la superficie de la Tierra durante los eclipses. Así que pensé que podía tratarse de la sombra de una de las lunas de Júpiter que estaba pasando entre este planeta y el Sol.

Quité la Cámara, puse el ocular y… allí estaba. Se trataba de Io, una  las lunas de Júpiter que, vista desde la Tierra, estaba a punto de colocarse encima del planeta. La mancha oscura que veía en el vídeo aparecía ahora como un punto negro perfectamente definido. La luna estaba entre el Sol y Júpiter y la sombra que veíamos sobre la superficie era ¡un eclipse de Sol en Júpiter!

Tránsito de IO

Después de la noche de observación, nos fuimos corriendo a casa con unas ganas locas de procesar los vídeos. Estuve trabajando en ellos hasta las cinco de la mañana. Cuando me di cuenta, me había quedado dormido delante del ordenador. Obviamente, era hora de irse a dormir.

Al día siguiente dedique un par de horas a procesarlos. Utilicé Registack y Focus Magic (una de las recomendaciones de Arbacia) y los resultados fueron los que habéis visto a lo largo de la crónica. Aún me encuentro en las primeras etapas de aprendizaje de este mundo, así que seguro que podrían salir mejor. Dadme algo de tiempo y veréis.

Detalle de la Luna Otro detalle de la luna

 

Espero verlos en próximas quedadas. Hasta entonces, aprovechad el verano para descansar y disfrutar del cielo.

Un abrazo,

Carlos Anaya
Fundador de AstroFácil y co-fundador de AstroSiMa