AstroArbacia 2014 - Navas de Estena

Abres la ventana y tras dejar escapar unos segundos llegas a entender. Lo ves, lo sabes. Es en ese instante cuando te das cuenta de que han existido miles de motivos para no dejar pasar la oportunidad. Siempre hay razones para experimentar nuevas vivencias.

El pasado fin de semana emprendí un viaje al Parque Nacional de Cabañeros (Ciudad Real/Toledo), uno de los espacios naturales más desconocidos de nuestro país. En torno a 40.000 hectáreas han sido protegidas por albergar uno de los mejores exponentes de bosque mediterráneo de toda Europa. Sin embargo, a punto estuvo de convertirse en campo de tiro, aunque finalmente se impuso la cordura. En esta excursión, visité su parte más montañosa, las famosas “rañas” quedarán para otra ocasión.

Antes de llegar a Navas de Estena, la puesta de sol en el Risco de las Paradas nos avisa de que el paisaje va a ser sobresaliente (foto de la puesta de sol). Tan solo es un aperitivo. Luego, parece que los fuegos artificiales intentan darnos la bienvenida. La villa, de la que destaco su iglesia, se encuentra en fiestas. Pero, la comarca aún nos reserva un sinfín de razones para descubrir este paraje mágico.

Navas de Estena
Ruta del Boquerón
(Foto: Víctor Anaya
)


Una razón astronómica toma el control de la realidad. Durante dos noches, nos vimos envueltos por unos puntitos brillantes que existen en el cielo. Alguien dijo alguna vez que eran luciérnagas que se quedaron atrapadas en ese techo azul y negro de arriba (foto cielo estrellado). Aficionados, expertos y gurús de toda España habían recorrido cientos de kilómetros para observarlas con sus potentes telescopios. Sin duda, la imagen de esas bolas de gas quemándose a millones de kilómetros eran espectaculares. Además de las estrellas, recuerdo dos instantáneas nocturnas que cautivaron mi atención. La luna envuelta por árboles sin hojas imprimían un ambiente de película de terror, apreciar los anillos de Saturno me permitía soñar con la fantasía.

Las horas pasaban y la madrugada daba paso al día. Carlos Anaya comentó que una de las imágenes más bellas que podíamos ver en astronomía era una observación solar (foto del sol). No se equivocaba. Algo que está a casi 150 millones de kilómetros, parecía poder ser tocado con la punta de tus manos. Esos potentes “aparatos” ayudaban a acercarnos la ciencia, esas explosiones solares vistas desde potentísimos telescopios ya justificaban la visita.

Telescopios en AstroArbacia 2014
Parece que los dobson ganaban por goleada la primera noche.


Por otro lado, Carmona era el encargado de hacernos fundir con el paisaje. En los alrededores de Navas de Estena es posible encontrar fósiles marinos, ya que en tiempos remotos aquí hubo agua. A simple vista, aparecían almejas e incluso calamares surgían de entre la tierra. Pero lo más curioso era un detalle que nos hizo entender lo que veíamos. ¿Por qué los fósiles más modernos se encontraban a mayor profundidad que los de mayor antigüedad? Carmona tenía la respuesta. La explicación se asemeja a una escena de la tercera película de Piratas del Caribe: Arriba es Abajo. El movimiento de las placas había dado un vuelco al suelo terrestre, de manera que había girado completamente. Por eso, todas las montañas de la zona tienen hoy una inclinación de 45 grados.

AstroArbacia 2014
Los estratos alternan pizarra y cuarzo.

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